La tecnología no sustituye a las vivencias ni a las emociones

Leí en proptech.es un artículo titulado “Cómo comprarás tu casa en 2025: drones, realidad virtual y big data” y lo primero que pienso es waw, ¡qué atrevidos! Sin embargo, luego, automáticamente, me viene a la cabeza lo mucho que ha cambiado el sector inmobiliario en los más de 20 años que llevo trabajando.

Hablan de drones, pero en Barcelona, están prohibidos y todo parece indicar que seguramente habrá más restricciones en un futuro, no más facilidades. Así que esto lo dejo a un lado, no les escucho.

Entonces mencionan la realidad virtual y el big data. Nos van a hacer mucho más fácil escoger una casa, ya que no perderemos el tiempo visitando propiedades que en realidad no nos interesan, podremos descartarlas cómodamente desde el sofá de casa. Este ya es otro tema.

Hace 20 años… Hace 20 años no teníamos página web, porque no existía todavía internet (al menos a nivel usuario). Cuando hacíamos fotos de las propiedades (que ya las hacíamos) teníamos que ir a revelarlas al laboratorio, y lógicamente no había presupuesto para retocarlas. Las cámaras que usábamos eran bastante rudimentarias, a años luz de distancia de la calidad que da hoy en día cualquier smartphone de gama media alta.

Los clientes nos contactaban por teléfono, la mayoría de ellos se habían pasado el domingo mirando anuncios clasificados casi cifrados en el periódico. De la información que obtenían en ese precario anuncio de la Vanguardia a la realidad del inmueble había un abismo. Quedábamos para visitar el piso y no hacía falta confirmar vía Whatsapp, siempre nos encontrábamos.

Ahora es infinitamente más simple escoger. El cliente tiene mucha más información que le permite filtrar y gestionar su tiempo con eficacia. Antes de ir a ver un inmueble puede explorar sus fotos en HD, el vídeo de la vivienda, hacer una visita virtual etc. Con Google Street View puede ver la calle donde se ubica, la finca, el vecindario… Con Google Maps puede conocer los servicios de la zona, la proximidad a la que se encuentra la casa de puntos de interés como escuelas, hospitales o gimnasios.

A pesar de ello, en mi experiencia han sido contados los casos en los que el cliente no quiere entrar en la vivienda antes de comprarla. Subir por las escaleras, bajar con el ascensor, quedarse tranquilamente en la terraza escuchando el sonido rítmico de la calle, respirar el ambiente.

No es lo mismo ver una fotografía que sentarse en la mesa de la cocina, la de verdad, e imaginarse cómo serían allí los desayunos de domingo, o a los niños haciendo sus deberes por las tardes. Una visita virtual nunca podrá sustituir la belleza, la magia, del momento en que una pareja amuebla imaginariamente un salón, paseando por la estancia, el momento en que escoge qué habitación es para cada uno de sus hijos, o aquella emoción que te invade cuando ya han tomado la decisión de comprar y quieren enseñar orgullosos el piso a padres, amigos y familiares.

Me encanta la tecnología y todo lo que nos aporta. Yo mismo me considero muy tecnológico. Creo que los avances pueden ayudar muchísimo en el camino previo a la adquisición de una vivienda e incluso, posiblemente, durante el periodo entre la decisión y la escritura. Pero es muy difícil sustituir las sensaciones de estar, sentir, compartir esa casa. Una casa que no es sólo un hogar, sino probablemente una de las decisiones más importantes en la vida de una persona.

Este artículo fue publicado originariamente el 08 de septiembre de 2017 en el Blog de Vivendex.

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