¡Quiero estar conectado!

Este artículo lo publiqué en el portal Inmobiliarios 2.0; tras más de 2 años, lo recupero porque creo que sigue vigente la esencia de lo que quería transmitir:

Queremos ser transparentes, que todo lo que hay en nosotros se comunique con facilidad y al momento, ser accesibles para que los demás nos hablen, nos contesten. Queremos vivir conectados y es por eso que, una vez hallada la tecnología adecuada,  han cambiado las formas de comunicación en muy pocos años. Ahora lo que nos preocupa, en todo caso, es la privacidad. La mayoría, sin embargo, ya no concebimos nuestra existencia sin un teléfono móvil,  pero no, ¡qué digo!,  sin un aparato que nos permita navegar por Internet las 24 horas del día, en cualquier lugar, bajo cualquier circunstancia.

Pero, ¿estar conectados es realmente como esperábamos que fuera? ¿O hemos introducido en nuestras vidas elementos que nos roban el tiempo y constituyen una distracción continua de lo importante?

No lo tengo muy claro. Reconozco que en mi trabajo las nuevas tecnologías, debidamente utilizadas y comprendidas por todo el equipo, suponen un importantísimo paso hacia adelante. Y, a pesar de ello, tengo todos los grupos de WhatsApp, Line, Telegram, Messenger, etc.  silenciados. Mi teléfono vibra constantemente y me despista con sus lucecitas de colores. Pero soy yo quien debe usar al móvil, y no él a mí. Así que, para gestionar mis comunicaciones, me he planteado unas reglas simples que quiero compartir hoy con vosotros:

  • Las redes sociales sólo las consumo por la noche.
  • Para cuestiones de respuesta simple,  tipo si/no,  o hora de llegada/sitio de encuentro,  utilizo WhatsApp. Es directo, poco intrusivo y muy simple.
  • Para temas que pueden precisar de un análisis o lectura más detenida (contratos,  escrituras,  documentos…) está el mail. ¡Siempre por e-mail!  Me lo puedo administrar y leer más tarde o enviarlo a más gente. Por WhatsApp el mensaje corre el riesgo de quedar enterrado entre muchos otros. Las llamadas, por otro lado, interrumpen aquello que pueda estar haciendo y, forzado por la situación, es posible que dé una respuesta incorrecta.
  • Cuando tengamos que comentar algo que necesita desarrollar una opinión lo más apropiado es la llamada. Nos llamamos, charlamos y evitamos el riesgo de los malentendidos que se pueden dar por escrito.

Espero que estas indicaciones os sean útiles, como lo han sido para mí. Sólo me queda añadir que, siempre que podamos, los profesionales de proximidad te diremos de  QUEDAR; para desayunar o comer. De este modo no sólo nos comunicaremos,  también pasaremos un rato agradable.

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